EQUIVOCARSE ES ESENCIAL PARA APRENDER

Siempre que tomo una decisión o comienzo  un nuevo proyecto  me paro a pensar que existe el 50% de probabilidades de que salga bien o de que salga mal y el 100 % de probabilidades de aprender, sobre mi trabajo, sobre los demás o sobre mí misma.

Esto es lo que pienso lo que me gusta transmitir, a mis alumnos, a mis amigos y a mis hijos, porque es uno de los mensajes más importantes que podemos aprender: Equivocarse no es malo, es inevitable y a la vez garantiza el aprendizaje. En cualquier esfuerzo experimentaremos el error, un ejemplo muy claro es pensar en un bebe de un año que hasta aprender a caminar se caerá muchas veces.

Desafortunadamente, en nuestra sociedad, equivocarse ha venido a significar algo terrible, algo a ser evitado. En educación y con nuestros alumnos lo hemos transmitido hasta límites en que los alumnos pasen sus cuadernos a limpio para que no se vea nada tachado o corregido, parece que es más importante la imagen final que el proceso de aprendizaje. Aún recuerdo una profesora que tuve  en mi etapa de secundaria que nos prohibía borrar, usar el “tipex” o pasar a limpio, no quería cuadernos perfectos quería cuadernos trabajados. En ese momento descubrí que cuando estudiaba y veía mis propias equivocaciones en mis apuntes, eso lo aprendía para siempre. Estaba aprendiendo de mis propios errores.

 

POR QUÉ APRENDER A EQUIVOCARSE

Cuando un periodista le preguntó a THOMAS EDISON cómo se sentía al haber fracasado 25.000 veces en el esfuerzo de crear una batería acumuladora, su respuesta fue: “No sé por qué les llama fracasos. Hoy conozco 25.000 maneras de no hacer una batería. ¿Cuántas conoce Ud.?”. Es importante que nuestros estudiantes descubran que antes de hacerse realidad un objetivo, lo normal es que haya muchos intentos fallidos, hay pues que aprender a fracasar y, de hecho, a fracasar muchas veces, aunque sea doloroso.

Deberíamos transmitir en nuestras aulas que equivocarse es una oportunidad  de recibir feedback tanto de sus fortalezas como de sus áreas de mejora. Siempre que  remarcamos lo bueno, reforzamos a nuestros alumnos. Pues bien, cuando cometen errores y los comentamos con ellos, estamos abriendo el camino del aprendizaje.

Cuando nuestros alumnos se equivoquen o no alcancen su objetivo, debemos decírselo y a la vez aportarle sugerencias de en qué pueden mejorar. También debemos permitirles el tiempo, y el apoyo para hacer las revisiones que necesiten. Cuando hacemos esto les estamos trasmitiendo que equivocarse no significa “has perdido”, sino “puedes hacerlo mejor, creo en ti, vuelve a intentarlo”.

La forma en la que trabajamos también es importante, pues no debemos acostumbrar a nuestros  alumnos a recibir la información de forma pasiva. Directamente  aprenden de lo que les cuenta el profesor sin que ellos tengan que tomar ninguna decisión que les lleve a ese aprendizaje. Por ello es importante plantearles problemas, en los que ellos tomen las riendas de su propio aprendizaje, donde se vean obligados a tomar decisiones,  algunas les saldrán bien y otras mal pero de todas sacarán algún aprendizaje que le sea útil para su vida, dentro y fuera del instituto.

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El APRENDIZAJE DE LA CREATIVIDAD Y EL APRENDIZAJE BASADO EN PROBLEMAS.

Tanto los padres como los profesores queremos educar ciudadanos felices, libres, emprendedores y creativos. Que sepan enfrentarse a lo que les depara el futuro sin miedos y sintiéndose capaces de transformar el mundo. Pues bien, cualquier actividad que te permita desarrollar tu pensamiento creativo te pone más cerca de alcanzar estos objetivos.

Frecuentemente pensamos que la creatividad es una capacidad privilegio de unos pocos y  exclusiva de las personas dedicadas a actividades artísticas. La realidad es que la creatividad tiene poco que ver con nuestra actividad profesional y si con la forma en que nos enfrentamos a los problemas. La creatividad es la capacidad de ir más allá de lo dado y generar ideas nuevas e interesantes. Es la capacidad de crear.

El factor más importante de la creatividad, más que el talento, la personalidad o las habilidades, es la motivación. Una persona será más creativa si su principal motivación es su propio interés por esa actividad, si disfruta con lo que hace, si le satisface y se siente que está haciendo algo por si mismo. Por eso es tan importante que conozcamos nuestras habilidades y descubramos nuestros talentos. Lo que nos gusta hacer y lo que se nos da bien.

Si la creatividad es tan importante para nuestra felicidad deberíamos aprender cómo desarrollarla y cuáles son los procesos de un aprendizaje creativo.

La creatividad se puede entender como una serie de etapas que se suceden desde el descubrimiento o planteamiento de un problema, antes de la generación de ideas hasta la elaboración de la misma. Las etapas que conforman el proceso creativo son las siguientes:

  • Identificación de los problemas.

Que me preocupa, que me gustaría cambiar del entorno que me rodea, a quien le afecta, donde encuentro la inspiración, registrar lo que sabemos y lo que aprendemos, asegurándonos que ninguna idea se pierda.

  • Generación de ideas

¿Qué soluciones propones por imposibles que parezcan?, ¿Cuáles son las quemas cambio producirán?, ¿Con cual de todas las ideas quieres trabajar?

  • Elaboración de la idea

Es el momento de actuar, de darle forma a tu idea, define los beneficios que representa, incorpora todas las mejoras que veas a medida que vayas completándolo hasta hacerla realidad.

  • Transferencia creativa

Cuenta una historia atractiva, define de forma clara y sencilla en que ha consistido tu idea, cuenta cuales han sido los resultados y las mejoras que ha supuesto. Cuenta las conclusiones y el aprendizaje.

Mediante la resolución problemas desarrollamos la creatividad y a través de la creatividad  podemos resolver problemas.

La metodología ABP, usa problemas de la vida real como punto de partida para la adquisición e integración de nuevos conocimientos. Sitúa al alumno como protagonista de su propio aprendizaje, le permite enfrentarse a desafíos y trabajar con sus compañeros en un entorno autónomo pero organizado, y con un profesorado que asesora y evalúa durante todo el proyecto.

En el desarrollo de un proyecto es posible trabajar con contenidos y objetivos de una o más materias. De hecho al igual que ocurre en la vida real al resolver un problema la información no se encuentra perfectamente compartimentada en materias.

Podemos encontrar diversos modelos de implantación de la metodología ABP, pero en todos podremos ver que el proceso de resolución del problema coincide o tiene mucho que ver con las etapas que conforman el proceso creativo.